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domingo, 9 de marzo de 2014

The Hunted-Huntress (2012)

Vuela el águila,
escala el gato,
y yo te cazo,
y tú me cazas.

De casa en casa
buscando fuego,
y nada nuevo
mi alma exalta.

Pues en tu falta
se encuentra el frío,
del gran vacío
del todo y nada.

La muerte excava
los corazones
sin emociones:
los despedaza.

Y aquél que pasa
se desintegra,
pues ni me alegra
ni me hace daño.

Y luego de años,
(me estaba cansando)
me doy cuenta:
te estaba buscando.

Tallos de Rosas Negras (Fecha desconocida)

Se despierta sobresaltado
al fondo de un oscuro mar,
rosas negras por un lado,
en el otro el altar.

En sus manos, oxidadas cadenas,
al igual que en sus pies,
y una niebla tenebrosa
se desliza por doquier.

Sus espadas, en el suelo,
lejos de su alcance,
y su amada a lo lejos
envuelta en un profundo trance.

Las sombras de cazadores
en el agua y en la arena,
contemplando atentamente
la llegada de la cena.

Brotan lágrimas de sus ojos,
que se mezclan con las aguas,
el dulce de un cuerpo
que aún con la sal no se daña.


...Pues un caballero llora,
si sus sentimientos afloran...

Con un movimiento brusco,
su amada despierta.
su llanto se detiene
pues al menos no está muerta.

Ella intenta liberarlo,
sus hermosos ojos desorbitados,
pero no tiene fuerza suficiente:
las cadenas a su piel se han abrazado.

Una rosa se posa en el altar
como llevada por una brisa,
y una mujer en el lugar
sentada se materializa.

Sus cabellos y ropa negros,
su mirada roja y asesina,
su elegancia se hace notar
cuando se levanta y camina.

...Pues una dama controla,
si sus cualidades afloran...


Las criaturas del mar
parecen seguir sus pasos,
y cuando tocan a la dama,
son hombres armados, hombres descalzos.

Son hombres sedientos,
con odio ajeno,
y el que yace en las cadenas
ya no está sereno.

...Pues cuando el peligro acecha, incluso un demonio que esté de tu lado, es un aliado...

Se deja llevar,
como mecanismo de defensa,
y sus brazos, sus venas,
las cadenas se tensan.

Un grito desaforado,
rompe el molesto silencio,
un hombre con cadenas rotas,
con la batalla hace encuentro.

...Pues un hombre destruye

Cuando la justicia de él huye...

Envuelto en pétalos rotos
sangre enemiga que se derrama,
cierra los ojos para dormir,
sueña que despierta en una cama.


...Procura que tu sonrisa esté impregnada de ternura, para que nadie espere tu ataque...

Sofía (Fecha desconocida)

Desnuda, como llegó al mundo; desnuda, como partirá de él. Deshecha en lágrimas, lágrimas que adornan el suelo junto con las colillas y una botella vacía de algún vodka barato. Así se encuentra Sofía, con una hojilla que acaricia su piel, que de a ratos le da un beso sangriento. Entrega su última carta al viento, en una hoja que se mancha de sangre al rozar sus alas malheridas. Sofía resume su vida en ráfagas de pensamientos. Recuerda a los vampiros que la atacaron en esa noche donde reinaba la oscuridad, dejándola moribunda. Recuerda la cruz que fue obligada a cargar, doblegándose por el peso. Enciende su último cigarro con manos temblorosas, y sonríe al recordar que pronto no habrá más dolor. Sofía era hermosa, sus pechos descubiertos a la luz de la luna no podían verse mejor. Logra ver a un sujeto encapuchado, vestido todo de negro, abajo en la calle. Su espalda apoyada contra un muro, su rostro no logra ver por la capucha, pero siente que sonríe.
-Ya era hora, idiota -le susurra amargamente a la muerte, mientras se coloca de pie.
Sofía disfruta sus últimas bocanadas de aire como el mejor de los manjares, mientras la cruz que cuelga de su cuello cae repentinamente haciéndose añicos. Se coloca a un paso de la caída, y sólo se detiene unos segundos a mirar la luna llena y las estrellas, antes de cerrar los ojos.
-Rompieron mi espada, necesito tu hoz -logra decir justo antes de que una ráfaga de viento despierte sus cabellos.
Como si fuera la señal esperada, Sofía da un gran salto hacia adelante, y comienza a caer más y más rápido; sus alas se deshacen a medida que cae. Siente que ya debe estar por tocar el suelo, y sonríe. Pero algo la abraza, y se eleva nuevamente: la Muerte la coloca a salvo. Sus alas negras son inmensas, y sólo se ven unos ojos rojos a través de la capucha. Inesperadamente, la muerte se arrodilla, y besa los pies de Sofía.
-Tu hoz -le dice ella impacientemente, a lo que la muerte responde entregándosela.
Sofía acaricia el arma, admirando su filo, hipnotizada con su brillo. Fueron dos descensos limpios, y ejecutados de una manera inigualable. Un desgarrador grito interrumpe el silencio, acompañado de una carcajada de triunfo. Una figura desnuda se retira del lugar, dejando a la muerte ensangrentada, con sus alas mutiladas. Sofía nunca volvió a ser vista, y desde entonces, nosotros mismos nos encargamos de darnos muerte.

...Even with a broken sword, stay on your feet till the end...

Si Lloras (2012)

Y cuando lloras,
siento el delirio
de sacarte del martirio
que tu sonrisa me roba.

Y el llanto que te devora
consumirlo entre mis manos,
con la fuerza del reclamo
por el blanco en tus mejillas.

Porque si tus ojos brillan
siempre siento un sobresalto,
pero si lo hacen por llanto
no me pidas que esté bien.

Pues cual pinchazo en la sien,
el dolor es penetrante,
y tu calma es mi calmante,
valga la redundancia.

Yo conservo tu fragancia
a donde quiera que voy,
si has de llorar hoy
se harán notar mis pensamientos.

Para correr a tu encuentro,
y ser lo que necesitas:
la gota de agua bendita
que seque tu sufrimiento.

Si Caes (2012)

Y si caes, ¿qué más da?
el futuro te levanta                          
cuando tu sonrisa implantas
para enfrentar la caída.

No te quiero alicaída
saboreando amargos suelos,
que la causa de tus desvelos
sean, quizás, las palabras.

Y cuando tus alas abras
espero me lleves contigo,
yo seré el cálido abrigo
que tu vuelo agiliza.

Y que sientas en cada brisa
el fuego que te dan mis besos,
o el calor de mis caricias

acunando tu progreso.

Runaway (2013)

Corre hacia el norte,
yo lo mismo haré hacia el sur:
igual nos encontraremos
cuando la verdad afrontes.

Y yo buscaré la esencia
que dejé caer al pozo
que hace juego con tus ojos...
que me opone resistencia.

La verdad aquí se ofrenda
para los que quieren verla,
yo prefiero dar la espalda
y taparme con una venda.

Pero no es por cobardía,
sino por ver más allá,
aunque tu voz anhelante
se une a la algarabía.

No hay pasajes de la historia
que hagan revivir mis logros,
yo no quiero mi renombre,
sino estar en tu memoria.


Si sales del laberinto,
si resuelves el enigma,
prometo darle a tu vida
lo que al paladar da un vino tinto.

Mientras tanto el tiempo corre,
y yo aquí: al acecho, a la espera.
Que tu puntería sea certera
y mis palabras no se borren,
para darle a mis escritos

la fluidez que causa tu nombre.

Rebirth (Fecha desconocida)

Un cuerpo que yace inmóvil,
moribundo en una cama,
rociado de soledad
a la luz de una débil flama.

Una herida mortal
causada por el destino,
pues éste actúa a veces
de un modo mezquino.

Traicionado por sus vicios,
el cuerpo inerte,
pues en la debilidad,
danza feliz la muerte.

Una dulce melodía
retumba en las paredes,
la araña siniestra que teje pesadillas
nota cómo se queman sus redes.

Hace presencia un ángel desnudo
en la habitación,
contempla mi cuerpo herido de muerte
con consternación.

Prosigue su canto melodioso,
un poco quebrado por el llanto
las estrellas, en la ventana,
la contemplan con encanto.

Fue la primera vez que vi el agua avivando al fuego, las lágrimas no paraban de brotar de esos angelicales ojos, haciendo contacto con mis heridas. Podía verlo todo mientras flotaba por la habitación. Decidí entonces que no era el momento de partir. Necesitaba decirle a ese hermoso ángel que todo estaba bien. Necesitaba mimar su cuerpo de mujer, y besar sus alas. Por cada lágrima, la llama se hacía más y más fuerte

En un túnel misterioso,
contemplando mis errores,
miran al suelo los pequeños,
y a mis ojos los mayores.

Es un campo de batalla
donde debo hacerles frente
-Hay un ángel que me espera,
no me pidan ser clemente.

Habilidoso combate,
pues en esto ya soy diestro,
aprendí de mis errores,
ellos son mis mejores maestros.

Y al descuidarme un segundo
el ambiente desaparece,
mi cuerpo ya no perece,
salgo del sueño profundo.

Siento en mí un gran peso,
porque dejes de llorar imploro,
así que lentamente me incorporo
y en tu boca planto un beso.


Era la única forma de detener su canto sin arrepentirme toda la vida. Me envolvió con sus brazos, y luego con sus alas. Agradecí profundamente a aquel ser por devolverme la vida.