Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Veneno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Veneno. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de febrero de 2014

Blind (2011)

Palabras vanas son las que se desplazan por la hoja simplemente cuando no sabes qué escribir. Sangre vana que se desplaza por la hoja simplemente cuando no sabes el crimen que acabas de cometer. Es lo que sucede cuando lo único que sabes a ciencia cierta es que estás ciego porque tú así lo quisiste, porque decidiste fingir indiferencia con todo, dejar a un lado tu instinto y simplemente confiar con los ojos vendados en que lo que viene no es una puñalada traicionera. Esta puede ser la historia del mago, del poeta, del empresario, o del simple hombre que está dejando que las palabras salgan solas aquí. Por más valor que alguien pueda tener, es aterrador caminar en un sendero tan oscuro que no tienes idea de lo que vas a encontrar al dar el siguiente paso. Puedes encontrarte una felicidad inmensa, puedes encontrarte a una serpiente venenosa que te clave sus colmillos. He encontrado ambas, he llorado y he reído ante tanta inestabilidad.

José Tedesco

sábado, 1 de febrero de 2014

22 Daggers (2012)

Las bases frías
que la anteceden,
la algarabía
que, por mí, intercede.

Precipitadas
las decisiones,
y, sin pensarlo,
son agresiones.

A esta alma impura
que está en la lucha
y no encuentra cura
a la amargura.

Palabras suaves
maquillan sentimientos:
crean deslaves
en el ensimismamiento.

Ya los escudos
están diezmados,
contempla, ¡vamos! contempla
el monstruo que has creado.

Y la esperanza
es la nube negra,
y tus palabras
ya la celebran.

Pues ellas, ya
se tornan vanas,
en la mugre
de la conciencia insana.

¿Habrá un mañana?
Cabe la pregunta,
pues ya las peleas
se hacen mudas.

Sabor amargo
en cada interludio,
viene tu fracaso
con mi repudio.

Y atento estudio
tus movimientos,
que son cimientos,
con poca base.

Si se acabase
te arrepentirás,
y en poco tiempo
no habrá vuelta atrás.

Se tornan dolorosas
las pantomimas,
crueles esbozos
de armas mezquinas.

¿Serás la voz
dentro de mi mente
cuando la duda se vuelva contra mí,
se haga presente?

Una vez más,
no encuentro el atajo
para mantener a raya
los altibajos.

Viene la curva
y no tengo frenos;
sutil, sí,
fue sutil tu veneno.

Y ahora temo
por el nuevo día,
de café caliente
y de vida fría.

De a momentos
pienso en la soledad,
en mi inconformidad,
en tu mezquindad.

Ya no somos niños,
y ésto no es un juego,
encendimos fuego
entre amor y cariño.

Las palabras
no concuerdan con tus actos,
y se cierra el pacto
con cada puerta que abra.

Así será,
aunque tuerzas tus discursos,
si tus actos siguen débiles
y no cambia el curso.

Del impulso, de la sed,
del calor, dolor y hambre,
de la abeja desahuciada
peleando lejos de su enjambre.

El mañana ya llegó,
y quedará a mi criterio,
si mereces ir al cielo
o te dejo en el cementerio.


José Tedesco