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lunes, 30 de junio de 2014

Una sola casilla (22 de Junio. 2014)‏

"Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego" Julio Cortázar.

La invito a reinar en este tablero de metáforas y de sentimientos. La invito a permanecer detrás de los peones, para que sólo usted pueda tocarme; para que sólo yo pueda tocarla.

No se mueva, aunque sea usted la más hábil, la más importante en la batalla. Manténgase a mi lado, que con las demás fichas se puede ganar también.

No se atreva a arrebatarme
los libros bajo su vestido,
los poemas bajo su mirada,
las caricias refinadas
para que huyan despavoridos
los que vienen a matarme.
Y así poder encontrarme
con el aroma que había perdido:
el de su todo, el de su nada.

Y así sucedió una vez,
un lobo en la playa, tu entereza en la orilla
(Así fue como nos encontramos,
para cambiarnos las reglas,
para acercarnos despacio,
para besarnos en plena guerra)
el rey y la reina ocupan una sola casilla
porque éste es mi propio ajedréz.

sábado, 21 de junio de 2014

¿Lo sientes? (21 de Junio. 2014)‏

"Tú lo sientes, ¿verdad? No está en las palabras, no tiene nada que ver con decirlo, con buscarle nombres. Dime que lo sientes, que no te lo explicas pero que lo sientes ahora que...
Hundió la cara entre sus senos, besándola largamente como si bebiera la fiebre que latía en la piel de Valentina, que le acaribiaba el pelo con un gesto lejano, distraído". Julio Cortázar.


Caminas como si nada, chocando tu copa rebosante hasta agrietarla. Juegas a disfrazar las trampas, a maquillar las sonrisas. Finges, creas un carnaval hermoso en el que no puedo evitar participar.

Adoro la elegancia con que dejas la sonrisa flotando, la forma tan exquisita en la que saltas del oxidado trampolín y te sumerges minutos enteros en una piscina de juguetones golpes placenteros y de amables ácidos mortales que te desnudan y embellecen tu piel.

Adoro la forma en la que tus sábanas se me adhieren a la piel y así me atrapas, aquí, a tu merced.

Creo que te encontré porque te inventé primero, aunque no recordaba haber agregado ese fuego sin control a tus ojos.

Creo que te encontré para besar tus manos y así llevarme tus palabras a la boca y saborearlas como un glorioso manjar.

Creo que te encontré, dulce guerrera conquistadora, para que te apoderes de cada rincón de mí.


"-Sí, me quieres -dijo ella-." Julio Cortázar.

Un cálido beso de buenas noches; disculpa el perfume del tabaco y el alcohol.

Léeme (20 de Junio. 2014)‏

"Llegas a desordenar la poca cordura que queda en esta conciencia insensata que no se cansa de perder batallas. Juegas a convertirte en mi ideal, en justo lo que necesito. Como un tropiezo, florecen palabras. Te enredas en mí. Me conviertes en tuya.

Me enamoras, te enamoro. Y jugamos a conquistarnos.
Sonrisas promiscuas a mil por hora. Extrañarnos se vuelve parte del trato. Un rocío de emociones nos invade; te acaricio en letras, te abrazo en canciones, nos besamos con la mirada; ojos ansiosos que gritan por devorarse.

Tiemblo. No sé si eres verdadero o una ilusión creada por la absurda idea de revolcarme en una pasión sin cabida, en un amor desenfrenado y prohibido que desate mis peores demonios y los incinere en un volcán de frenesí" Zuly Recanatini - Por una semana.


Floto a escasos centímetros de mi cama. Vienen por mí y lo espero, envuelto en un torbellino morado que de a ratos se instala en mi frente y me absorbe la cordura. Tocan la puerta y no respondo, pues sé que la derrumbarán. Me toman entre garras mugrientas y saliva, me intentarán llevar desesperadamente. Son tus demonios, alterados por mis palabras... no podrán.

Vamos a ganar batallas en las que sólo en sueños participábamos. Vamos a destruir puentes, muros, vamos a partir todas las ventanas con una onda expansiva de versos y melodías. Eliminemos el suelo, dejemos que un volcán de frenesí se apodere de nuestro mundo, aprendamos a volar improvisando, apropiémonos del calor, de la luz... vamos a robarnos la respiración.

Léeme, y no hablo de mis escritos. Léeme los ojos, la piel, el aura, el alma, la sonrisa, las manos... léeme la vida.

Morir (20 de Junio. 2014)‏

"Catapulta de incógnitas
Fulgurante deseo
Sonríes y vivo
Sonríes y muero" Zuly Recanatini.


Quiero decorar las paredes de mi alma con diferentes pinturas, quiero adherirle peso a tus plumas de esperanza, convertirlas en hierro, en oro, en diamante, en lo que quieras.

Quiero que cortes las cuerdas de la seguridad, que permitas la parábola perfecta, que me lances lentamente, pero fuerte, en esa catapulta.

Quiero incendiar tu pueblo y asesinar uno a uno tus miedos, en un elegante uso de mi espada y de mi escudo. Hacer un baño de sangre del cual vuelvas a nacer, con tu sonrisa más hermosa, si es que es posible que irradies más luz.

Quiero conocer los límites del ser humano, quiero morir en tu boca y resucitar en tu aliento, quiero morir en tus dientes y resucitar en tu espalda, quiero morir en tu voz y resucitar en tus manos... quiero morir en tu sonrisa, quiero que me resucites... con tu eterna sonrisa.

Me fui contigo (19 de Junio. 2014)‏

"La poesía siempre me llevará / sucede / que no me reconozco en el poema" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Quisiste llevarme, de la mano y como un par de falsos mesías, caminando por el mar hacia una luz cálida y solar, en plena noche. Y me pareció bonito. Tanto, que me fui contigo.

Quisiste llevarme, de la mano y como un par de falsos enamorados, caminando por estrechos callejones hacia mi hogar, un hogar que no conocía. Y me pareció bonito. Tanto, que me fui contigo.

Quisiste lavarme las manos, borrar el grafito acumulado de tantos escritos húmedos, de tantas hojas desesperadas que llené. Hacer que plasmara felicidad, que llenara nuevas hojas, con nuevas manos, con nuevas palabras, con... contigo. Eso también me pareció bonito.

Quisiste encandilarme con una sonrisa sacada de un cuento, con una poesía sacada de un sueño. Y me fui, me fui contigo.

La poesía siempre, siempre me llevará
sucede, simplemente
que es a ti a quien reconozco en el poema.

martes, 17 de junio de 2014

Viendo las barcas pasar (17 de Junio. 2014)‏

"¿Y si la felicidad es la que dicen? / entonces soy un infeliz, feliz de serlo" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Tomás llegó al lugar de costumbre, a la hora de costumbre. Iba a pedir un café, pero se decidió en último momento por una cerveza. Esperaba, mientras veía a lo lejos la lenta navegación de las pequeñas barcas, alejándose con el mar. Sabía que lo que transportaban le pertenecía y hace mucho tiempo que había intentado detenerlos, cosa que nunca había conseguido. Continuaban arrebatándole lo que era suyo por derecho, si es que por derecho se tiene algo en algún momento.

Pasaron un par de melancólicas y lentas horas y decidió retirarse luego de la séptima cerveza. 16 tragos exactos le bastaban para vaciar cada botella, 16 tragos que había distribuido 7 veces con la mayor parsimonia posible, saboreando pensativo el líquido y el aire fresco; el aire virgen que no combinaba con sus sentimientos. 


La encargada lo observaba con una lástima que él percibía, pero fingía ignorar. Era la quinta noche que venía solo, y parecía suplicar que ella ocupara la silla de enfrente, que la soledad no le hiciera compañía ni un día más.

Cuando los sueños agitados despertaban a Tatiana, ella se limitaba a encender un cigarro y a quedarse dormida nuevamente al terminarlo. En el fondo le causaba cierto placer el hecho de viajar, de irse muy lejos y no decirle nada, de no responder las llamadas, de saber que él, aunque no le dijera a nadie, lloraba todas las noches.
No era que no quería verlo más, pero poco importaba lo que quisiera.

En la octava noche solitaria en el mismo lugar, Tomás decidió soñar con la idea de que ella estaba por llegar, con la sensación de que una vez más estaba equivocado. Un sueño que no lo abandonaría más, que se haría perenne. Claro, ¿quién usa los ojos cuando ama? Los ojos sólo sirven cuando tienen los ojos amados dentro del campo visual. De resto, es mejor cerrarlos y soñar.

La décima quinta noche, la encargada se sentó frente a él luego de la tercera cerveza. Naturalmente, terminaron en su casa. Naturalmente, intentaron hacer el amor. Naturalmente, no fue más que sexo, vacío y sin control.

La noche siguiente, compró las cervezas en un mercado y se las llevó al muelle. 16 cervezas, 16 botellas que vaciaba en 7 tragos cada una. Las últimas barcas se alejaban lentamente y Tomás las veía de cerca por primera vez. Entonces comprendió que lo había perdido absolutamente todo, que junto con las llaves de la casa y las sábanas, también se iban sus cabellos. Que entre las sillas y la mesa del comedor, se iba su boca... que con la almohada se iban sus ojos.

Cuando dos cosas están tan meticulosamente unidas, no es posible separarlas sin despedazar ambas. Supuso que la sal del mar le haría bien.

"Tatiana, Tati... si por lo menos no estuvieses ocupando nuestra mesa de costumbre en nuestro lugar de costumbre, mientras yo me ahogo al borde del muelle viendo las barcas pasar..."

Inspiración (11 de Junio. 2014)‏

"Sí / en el sueño existes / yo te hago existir" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

La historia tiene que empezar en un lugar extraño. Puede ser a media caída, en picada. Puede ser en plena despedida, en un último beso que se repite incesantemente. Es un sueño, a fin de cuentas; empecemos como él lo desee.


Lo bueno de los golpes mortales es que el poeta, agonizando, encuentra inspiración en todo. Nadie mejor que un escritor herido para hacer surgir el arte en cada palabra. Se duplican, se triplican sus escritos, mejora su escritura, aprende a disparar cada sentimiento como flechas certeras.


Que no pase una noche sin que me pierdas en un laberinto oscuro y luego desaparezcas en medio de un beso. Que no pase una noche sin que me dejes en medio de muros y de bifurcaciones, con la luz de un cigarro encendido, y de resto la oscuridad total. 


Pero no vuelvas, porque mis escritos se vuelven ridículos y obvios. No vuelvas, porque me invade la pereza y no escribo más, porque pierdo las razones para escribir, porque a nadie le interesan los textos felices. 

No vuelvas, porque entonces me siento completo y sobran las palabras, porque sano y no consigo tinta. 

No vuelvas, porque se ordena mi mente y mis sonrisas me robarán las palabras. 

No vuelvas, porque si te acercas me vacío por dentro y olvido cómo escribir. 

No vuelvas, quédate lejos, para hacer miles de escritos, para seguir buscando por inercia en otros lados lo que sé que no conseguiré de nuevo. Para escribir hasta que te reemplacen, para agotar el diccionario, para que mis palabras visiten todos los sitios del mundo. 

No vuelvas, para que todo siga condimentado con esa sal roja que no para de multiplicarse. 

No vuelvas, para embriagarme de recuerdos y llenar todas las páginas que existan. 

No vuelvas, para poder amar y odiar como se debe, para despertarme en medio de una caída en picada, en plena despedida, en un beso que se repite incesantemente.

Gracias de antemano.